The Big Marathon: Lollapalooza Day 1

Lollapelusa, Lolaspiluchas, Lollapartuza… algo propio de nuestro país alterar los nombre originales de las cosas. Era esperable, por lo tanto, que el festival Lollapalooza recibiera decenas de nuevas denominaciones de nosotros los chilenos.

Dani Cori

Lo que yo no esperaba (y en realidad era bastante deducible) era estar tan poco ad-hoc con el público. El fashion show de lentes de sol era esperable: toda una tarde de 29ºC bajo un radiante sol. Pero el desfile de sombreros estrafalarios no lo tenía presupuestado. Muy útiles, por cierto, si alguien quería ser enfocado por las cámaras.

En otros sentidos también estuve fuera de la media. Opté por comodidad antes que el look, sobretodo el segundo día en el que ya había aprendido que la chaqueta de cuero (o sea, festival musical, hello!) salió de paseo y se convirtió en un bulto bastante molesto cuando los 29°C, al anochecer, se convirtieron en calor humano propio de las masas de gente. Mis cómodas zapatillas contradijeron a las botas, que marcaron la tendencia, mis jeans a las faldas y rematé con la ausencia de un accesorio hippie-alternativo-Woodstock-Lollapalooza-style (cartera con flecos, blusa holgada y/o cintillo) para quedar fuera de la pasarela festivalera (y pensar que mi hermana se reía de mí por llevar tres chaquetas distintas -cuero, lana y trench- y esmaltes de uñas a Europa). Por otro lado, tampoco encajaba con la gran cantidad de “alternativos” del lugar. Era la alternativa entre los alternativos que resultaron ser la mayoría. Ergo, no encajé ni con los alternativos ni con el fashion show… como diría Heidi Klum… you’re out!

Pero pasemos a lo importante: la música.

Partimos la primera jornada de Lollapalooza viendo a DJ Raff. Fui su peor groupie. Tan sólo alcancé a escuchar las últimas tres canciones, emocionada porque la antepenúltima fue Latino n’ proud, canción que incluí en mi Lollapalist (temas que quería escuchar en el festival).

DJ Raff

Luego esperamos a Cypress Hill, quienes tocaron todos sus grandes éxitos: Tequila Sunrise e Insane in the brain, con un excelente Eric Bobo en las percusiones, pero un B-Real que creo que está tan carreteado, que está perdiendo la voz (cosa que ya había podido observar cuando se presentó junto a Snoop Dogg en el velódromo del Estadio Nacional el 2007).

Seguimos con James y luego un necesario descanso y almuerzo antes de Perryetty vs. Chris Cox, donde Perry Farrell demostró que es un rockstar, con rockstar-wife incluida. Definitivamente, la Sra. Farrell se levantó un día y dijo “quiero cantar” o “quiero hacer como que canto”, porque de cantar… no hizo mucho (cosa obvia en momentos donde se escuchaba “su voz” a pesar de no tener el micrófono cerca de la inmóvil boca), pero demostró personalidad digna de Sra. Farrell contorneándose en su… creo que era un vestido.

Perryetty

Nuevamente, a reponer energías antes de los números centrales de la jornada: Fatboy Slim y The Killers. Mi preferencia fue por Fatboy Slim, a quien disfruté desde que salió al escenario antes de comenzar su show, agachado, “como tratando de pasar piola”, con guayabera, shorts y a pies descalzos, hasta que concluyó con una reverencia un excelente set que si bien fue más house que dance, más “Bondi Beach: New Year’s Eve 06” que “You’ve Come a Long Way, Baby”, es decir, carente de sus grandes éxitos, estuvo impresionante y bien acompañado de las notables gráficas que se desplegaron durante todo el festival en el Movistar Arena, en el caso de Fatboy Slim, algo bizarras (una pecera-un pescado-una caja-un pescado-una caja-una pecera).

Fatboy Slim

First day was over, hora de tomar el metro junto a otras decenas de miles de personas, cosa que gracias a la civilización de los asistentes no estuvo tan terrible como pudo haber estado.