Conguillío, Novena Región de la Araucanía, Chile

Parque Nacional Conguillío

A pesar de que no he tenido el placer (aún) de conocer lugares icónicos del turismo chileno tales como las Torres del Paine, San Pedro de Atacama e Isla de Pascua, el Parque Nacional Conguillío y sus alrededores me ha parecido de las bellezas escénicas más breathtaking del país.

El parque, específicamente, tiene paisajes diversos. En la entrada es impresionante ver las consecuencias de la erupción del Llaima; un panorama abierto lleno de rocas grises y también rojizas, con las araucarias al fondo. Dentro del parque, hay lagos, bosques de araucarias y también de coigües, carpinteros negros (que no tuve el placer de ver, sólo de oír..) y zorros cumpeo y chilla.

Nosotros seguimos el sendero Los Carpinteros, que culmina con la presencia de la Araucaria Madre, de 8 metros de diametro (se puede abrazar entre 7 personas), 50 metros de alto y ante lo poco impresionante que pueden parecer estos datos… 1800 años en este mundo.

El parque tiene material para acampar en él durante una semana, siguiendo sus varios senderos de trekking (de distinta dificultad) o haciendo kayak en el lago Conguillío.

El día anterior, fuimos a conocer las Termas de Tolhuaca, que también cuenta con espectaculares paisajes, un geiser y las mejores aguas termales de la zona (por algo el olor a azufre, supongo). Lamentablemente, dichos recursos naturales se perdían ante malas instalaciones y un servicio realmente nefasto. Nadie supo decirnos los elementos con los que contaba el agua y para qué servían éstos. El comedor en el que servían en almuerzo eran un par de tablas (o más bien árboles… porque ni lijados estaban) plastificados, donde nadie atendía. Los vestidores no tenían luz. La puerta del baño no cerraba bien, tampoco la de los camarines. Luego no quisieron atendernos en el restaurant (servían almuerzo a partir de las 14.30, pero a las 15.00 ya era muy tarde, tendrían que darnos once) y una estructura que pensamos estaría destruida por un incendio, en realidad era una “funcional” medialuna…

Por suerte, las aguas termales resultaron relajantes de cualquier manera y después del pan amasado del almuerzo, olvidamos el mal rato, pero finalmente son casos como estos los que comprueban que en Chile tenemos muchos recursos naturales para potenciar el turismo, pero es en capacitación, principalmente y en segundo lugar en instalaciones, donde nos quedamos atrás y hermosos destinos son mal aprovechados.

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