San Pedro de Atacama: Geysers de El Tatio

Finalmente, para el último día de mi estadía en San Pedro, dejé The Ultimate Adventure, levantarme a las 3.00 am, vestirme con camiseta, polerón, polar, cortaviento, calza térmica, calza regular, calcetines, calcetines térmicos, bufanda, gorro y guantes, y partir a enfrentar las temperaturas negativas de los Geysers de El Tatio, antes del amanecer.

Llegando arriba nos sirvieron algo de desayuno, tras haber superado la altura de 4.300 msnm. En la batalla contra el frío aún no había victoria, pues no aguantábamos más de tres minutos fuera del bus… hasta que comenzó el trekking.

Fuimos avanzando por los distintos geysers, a medida que amanecía, conociendo tres tipos de éstos: los que tiran agua, los que lanzan vapor de agua, y pozas de agua hirviendo a 84ºC. Además se podía observar geysers más antiguos que otros, a juzgar por rocas de mineral que había a su alrededor. Finalmente terminamos la visita en las termas, donde algunos valientes disfrutaron de las aguas.

En el camino de vuelta, pudimos ver vicuñas desde el bus, como también algunas aves y más llamas, hasta que llegamos al pueblo de Machuca, compuesto por una iglesia y unas cuantas casas con cruces en su techo, debido a la religión católica y para espantar a los malos espíritus. Aquí vendían algunas artesanías, además de empanadas de queso de cabra y anticuchos de llama, cuyo simple olor temí después de enfermarme del estómago el día anterior.

Luego me despedí de la Región de Antofagasta, y tras 24 horas despierta, llegué de vuelta a la capital con cuatro uñas rotas, los labios partidos, la piel seca, llena de tierra por la ventolera con la que me despidió San Pedro, pero feliz…

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