Grand City Tour of L.A.

Los Angeles nos mostró su peculiaridad desde un comienzo, en nuestra van del aeropuerto al hotel, donde pudimos compartir con una personalidad de Hollywood: “Well, I’m in the movie business. Maybe you’ve seen me… I was on Hotel Transylvania, Taken 2… and Borat. I was the hooker!”.

L.A. es radicalmente distinto de Nueva York. Chao edificios, hola casas (el 90% de ellas de color café), malls y muchos, muchos locales de comida rápida. It’s a foodcourtown. Realmente parece un gran patio de comidas.

También es una ciudad demasiado car-friendly, donde todo el mundo maneja, hay tacos horrorosos y simplemente no existe en la cultura local el concepto de tomar el transporte público. Por esto, uno de los pocos tours que tomamos en el viaje fue el Grand City Tour of L.A., donde en un día conocimos tras la ventana de un bus el Kodak Theatre, el Chinese Theatre, Beverly Hills, Sunset Strip y Rodeo Drive, que sinceramente tienen bastante que envidiarle a Santa María de Manquehue y Alonso de Córdova, salvo por las extravagantes historias tales como “en este hotel murió Janis Joplin de una sobredosis, en esta casa vivía Danny De Vito, acá asesinaron a fulanito y en esta tienda sólo reciben gente con una cita previa”.

Vimos también en el tour Paramount Pictures, la esquina donde asesinaron a Biggie, almorzamos comida griega (souzoukaki) en el Farmer’s Market, seguimos al Downtown L.A. (con el mismo color café presente ahora en edificios), al Centro Histórico, Chinatown y Koreatown.

Y en cuanto a Hollywood, una sola cuadra de este barrio vale la pena, al menos por criterios visuales: el sector donde están los teatros y el mall. El resto de la calle tiene las estrellas, pero rodeado de Smoke Shops, Marihuana Doctors, uno que otro bar y tiendas bizarras. En general, Los Angeles me pareció una ciudad que si bien no es especialmente bonita, tiene historias únicas y experiencias que ningún otro lugar puede ofrecer.

Dolby Theatre