Rumbo a casa: primer y segundo intento

Ya que no habíamos recibido ningún aviso de la aerolínea, nuestro último día en San Francisco paseamos tranquilos sin preocuparnos… hasta que volvimos al hotel a buscar nuestras maletas.

“Your flight has been cancelled”, decía el correo de Delta. Nuestro primer pensamiento fue “no llegamos a tomar el vuelo a SCL”, pero luego racionalizamos que probablemente ningún vuelo estaba llegando o saliendo de Nueva York gracias al huracán Sandy, y efectivamente el vuelo a Santiago también había sido cancelado.

Partimos de cualquier manera al aeropuerto, donde no había oficina de Copa Airlines… al menos conseguimos un refund por el vuelo a Nueva York y nos instalamos junto al teléfono público a conversar, a través del Toll-Free, con el Call Center completo de Copa en Panamá, tanto en inglés como en español.

Cinco ejecutivos después, pasamos por volver al día siguiente a través de Los Angeles por prácticamente un pasaje adicional en cargos de clase ejecutiva, la loca idea de manejar a Los Angeles (seis horas) para tomar un vuelo desde allá, volver sin costo adicional por Nueva York quizás cuánto tiempo después, y finalmente por un costo más aceptable, volver a través de Los Angeles, dos días después.

El pasaje San Francisco-Los Angeles, por otro lado, nos salió más del doble del Los Angeles San Francisco, e incluso más que el Nueva York-Los Angeles, un vuelo que cruza el país y es seis veces más largo.

Luego seguimos colgados al teléfono público, llamando a cada hotel con Toll-Free, hasta que dimos con uno que nos contestó y no nos dijo que (casi riéndose) no tenían piezas disponibles. Por el doble de plata de lo que habíamos pagado en nuestra estadía y después de encontrar una van de vuelta temiendo en un principio por una calle vacía, pudimos dormir mal unas cuantas horas antes de volver a deambular con maletas por San Francisco.

Ahora lo positivo: dos días adicionales con la Leila, donde fuimos a comprar a TARGET y nos perdimos durante horas viendo la impresionante variedad de productos que tienen.

El segundo intento no estuvo exento de imprevistos. El atraso por exceso de tráfico aéreo del vuelo hacia Los Angeles ya me puso algo nerviosa, aunque no fuera algo por lo cual preocuparse. Luego, nuestras maletas no salían… ni siquiera salía nuestro vuelo en el Baggage Claim. Al parecer, por el atraso habían quedado confinadas a unas bodegas.

Después de una eterna cola en Copa Airlines, llena de familiones que viajaban con 80 maletas cada uno, nos enteramos que no podíamos hacer check-in antes de las 5 am… en cinco horas más. Por lo cual nuestra siguiente cena fue de un Starbucks, todo lo que había en ese lado del aeropuerto, y mis siguientes horas de sueño, en los asientos del Baggage Claim, junto a la puerta de salida.

A las 5 am, tuvimos que convencer a la ejecutiva de la aerolínea que dadas las circunstancias, habían acordado en el Call Center no cobrarnos el castigo adicional de la agencia (mucho más de lo que inicialmente nos habían dicho). A esas alturas, la revisión adicional en seguridad gracias a las sales de mar que trajimos para nuestras madres (con prueba química incluida), fue solo la guinda de la torta antes de emprender el rumbo definitivo a Santiago de Chile.