Sewell

No sólo Viña del Mar es una excelente opción de paseo de fin de semana en la cercanía de Santiago; al fin conocí el campamento minero de Sewell.

Después de salir temprano de la ciudad, pasar por un café a San Francisco de Mostazal y recoger al guía en Rancagua, nos adentramos en el territorio de la Mina El Teniente, viendo desde lejos los procesos productivos, acompañados de todo tipo de datos históricos como el nombre recibido del inversionista de apellido Sewell.

Luego llegamos al pueblo, donde partimos el tour en el Museo del Cobre, para seguir recorriendo luego el Bowling, el teatro, donde pagaban a los mineros, las habitaciones de mujeres solteras, familias de distinto rango, etc. Me llamó la atención la diferencia con los asentamientos salitreros del norte, donde las condiciones eran diametralmente distintas. En Sewell se le entregaba a los mineros todo lo que necesitaban para su comodidad y se les pagaba en pesos, no en fichas para ser canjeadas en las pulperías.

Pero aún así, al igual que Humberstone, Sewell fue declarado Patrimonio de la Humanidad muy tarde para evitar los saqueos. Hoy sigue existiendo la menor parte del campamento.

El tour terminó en el Club de Campo de Coya, donde la mejor decisión que pudimos haber tomado fue la de llevar comida, para disfrutarla sentadas al aire libre.

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