(Incultas) Impresiones sobre Turquía

“Sólo sé que nada sé”. Esa es la sensación que dejan cinco días visitando Turquía. Porque en los viajes que hemos tenido la suerte de hacer, hemos visitado principalmente destinos occidentales. Desde Estados Unidos, cuya cultura está tan presente en nuestro día a día a través de la televisión y el entretenimiento, a países europeos, de los cuales sabemos mucho por los libros de historia, de arte y por el colegio en el que me eduqué. Pasando también por América Latina, a quienes conocemos bien porque son nuestros vecinos. Pero qué pasa cuando estás en un país mayoritariamente (75-85%) musulmán, cuyo territorio está primordialmente comprendido (97%) en el continente asiático.

Disclaimer: Supongo habrán notado ya el tono serio y honesto de este post, por lo que si esperan mi usual escritura humorística (yeah, right), les sugiero pasar a la siguiente entrada.

Al menos a mí lo que me sucedió es estar invadida por montones de preguntas, las cuales me avergüenza compartir. Pero por dar un ejemplo… ¿Por qué algunas mujeres van más tapadas que otras? Acto seguido, llegábamos al hotel a hacer uso de San Google y la sagrada Wikipedia. Por lo que pude averiguar, hay cuatro tipos de velos islámicos (hiyab, chador, niqab y burka) y su uso varía por país.

Por suerte, cuando llegamos de Estambul a Capadocia, tuvimos un guía con el cual pudimos aprender varias cosas más, como por ejemplo quién es Ataturk, o “padre de los turcos” en su idioma. Él es quien hace menos de 100 años, formó Turquía, que anteriormente formaba parte del imperio otomano. Además, lo convirtió en un país laico, oficializó su lengua y concedió varios derechos a las mujeres (partiendo por abolir los harem). Fue curioso para nosotros estar en un país tan nuevo (frente a los impresionantes 200 años de Chile… OK, no) y que mostrara tal nivel de veneración por un personaje político e histórico, que al parecer hizo muchas cosas por el bien de la nación.

Es en estas situaciones donde le creo 100% a quienes dicen que se puede aprender viajando. Y luego de todo el shock cultural, algunos de los magníficos lugares que pudimos conocer y las experiencias que pudimos vivir.

Gran Bazar: Sentir el delicioso olor a té y especias. Pero fue en el Old Bazar, donde mi esposo hizo el tradicional proceso de regateo para comprarme una maravillosa bufanda imitación (supongo) Burberry… Los turcos son tan buenos comerciantes que se manejan con el idioma que sea y el país que sea. ¿Referencias de Chile? Santiago y Rodrigo Tello, ex-jugador del Beşiktaş JK (equipo turco que juega en la Champions… esto último, por supuesto, lo sé ahora gracias a mi marido).

Gastronomía Turca: Tres experiencias gastronómicas favoritas. Primero, los carritos callejeros de choclo cocido y asado. Total sorpresa. Segundo, el çay, o té, que toman todo el día en Turquía. ¡Más que los ingleses!, ¿creo? El té de manzana es un clásico delicioso. Y tercero, comer gözleme (masas rellenas hechas a la plancha) preparados por una señora sentada al frente del restaurant junto a su horno, sentados en cojines en el suelo.

Mezquitas: Son muchísimas y todas bellas, especialmente en Estambul debido a la riqueza de la región (lo que generalmente puede dilucidarse por el número de minaretes -“torres”- de sus mezquitas). Entrar a la Mezquita Azul fue toda una experiencia, partiendo por lo preocupada que estaba de dónde me pasarían los implementos para cubrirme (algo similar a un rain-poncho, diría yo), para no faltar el respeto al lugar. Además, tuvieron que echarnos pues había llegado la hora de rezar. Saliendo pudimos escuchar, una vez más, los rezos que se oyen por todo el país, cinco veces al día.

Gülhane Park: Visitado por turistas, locales y novios que van a sacarse ahí sus fotos de matrimonio, se encuentra junto al Palacio Topkapi, que es uno de los puntos más turísticos de la ciudad.

Ankara: Por no saber que es la capital de Turquía me di cuenta de mi ignorancia respecto al país. Visitamos el Museo Hitita y el Mausoleo de Ataturk, que fue una de las grandes sorpresas de la ciudad. Impresionante monumento.

Viaje en Globo: Jamás pensé que me emocionaría tanto con una experiencia turística. Quizás muchos me acusen de que fue el vértigo, pero yo creo que fue contemplar algo tan espectacular que me hiciera pensar en la suerte que he llegado a tener.

Capadocia: Sin duda el viaje en globo fue el punto álgido de nuestra estancia en Capadocia, pero tras levantarse a las 3 am, queda mucho día por delante. Visitamos el valle de Göreme, donde es impresionante ver el Museo al Aire Libre y sus sitios excavados en la roca, y la ciudad subterránea de Kaymakli, donde nos describieron cómo sobrevivieron sus habitantes sin salir a la superficie durante años para protegerse de los invasores (cómo se alimentaban, cómo burlaban al enemigo que lograba entrar y, por supuesto, cómo tenían que deshacerse de sus desechos…).

Ciudad Nueva: Después de visitar Capadocia volvimos a Estambul y tuvimos tiempo de llegar a la Ciudad Nueva, ver el Palacio Dolmabahçe, comprar dulces turcos para llevar a Chile y cruzar el Cuerno Dorado por el Puente Gálata, donde pudimos tomar algunas de las mejores fotos del viaje, con la sombra de las mezquitas frente al atardecer.

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