Paseando por Barcelona III: Arquitectura Modernista

Fue amor a primera vista con el Park Güell… y a segunda vista con la Casa Batlló… y a tercera vista con el Palau de la Música Catalana. Algo que me fascina de Barcelona es la Arquitectura Modernista y un objetivo logrado fue el de visitar los correspondientes íconos antes de mi vuelta a Chile. Parte importante de ellos se encuentran en la Manzana de la Discordia, pero otros tantos están esparcidos por la ciudad.

Casa Milà: Aunque no forme parte de la Manzana de la Discordia, es otro de los puntos turísticos de Passeig de Gracia y desde su azotea, que luce las esculturas/chimeneas/ductos de ventilación que dan cuenta de cómo Gaudí hacía práctico lo artístico (o artístico lo práctico), hay espectaculares vistas del paseo. Además, el piso habitado por la familia Milà está amoblado con objetos de la época que dan un poco para imaginar cómo se vivía en ese entonces.

Hospital Sant Pau: Una de mis visitas favoritas debido a la increíble escena que forman los coloridos pabellones modernistas en un patio lleno de árboles. Pude comprender de inmediato que el propósito de esta edificación era que la gente pudiera curarse a través de lo maravilloso de su entorno.

Palau de la Música Catalana: Lluís Domènech i Montaner construyó el Palau y también el Hospital pues era el arquitecto oficial de la ciudad y logró obras de arte con ambos edificios. El escenario del palacio está decorado con musas de todos los orígenes, con la mitad de su cuerpo en mosaico y la otra mitad en escultura -como si quisieran salir de la pared-, y el anfiteatro está coronado con un vitral hermoso. Uno se puede quedar horas contemplándolo todo.

Park Güell: En nuestra primera visita a Barcelona en el 2010, el Park Güell me hizo declarar que es lo más lindo que he visto en Europa (incluso luego de conocer la Torre Eiffel). En ese entonces, la entrada aún era gratuita, pero valió la pena volver cinco años después para llevar a mi madre y suegra. Una de las cosas que no había conocido en ese entonces fue la ‘casa del guardia’, que es un interesante ejemplo de casa común diseñada por Gaudí, frente a las grandiosas casas burguesas de Passeig de Gracia.

Sagrada Familia: Demoré (también cinco años) en visitar este ícono de Barcelona por dentro y tan espectacular como lo son sus fachadas lo es en su interior. Allí comprendí las referencias a la naturaleza que utiliza Gaudí en sus creaciones, con los coloridos vitrales verdes, amarillos y rojos y los pilares que emulan troncos de árboles, con surcos y ramas saliendo de la parte superior. Gaudí quería que éste fuera “un lugar de reflexión” y creo que logró su cometido.